Un “experimento” sociológico de Carlsberg con grandes dosis de viralidad.

Imagina, típico día de domigo en el que decides ir al cine con tu pareja o amigo. El día se presenta normal, algo aburrido quizás, ¿por qué no amenizarlo entonces con una película y un gran cubo de palomitas? Hasta ahí todo en orden, pero seguro que no te imaginabas que al entrar en la sala del cine te ibas a encontrar semejante estampa. Atención a las reacciones de los incautos que sin saberlo están participando en una de las campañas más virales de Carlsberg.
La campaña tuvo lugar en Bruselas y fue diseñada por la agencia Duval Guillaume. Esta acción de marketing de guerrilla no alcanza a mucho público pero sí que está consiguiendo una gran viralidad. El exito sin duda está en cómo juega con los prejuicios sociales a la vez que consigue arrancar la sonrisa del espectador. El resultado es obvio: quien es capaz de no caer en los estereotipos sociales, es porque se merece una Carlsberg (“That calls for a Carlsberg”)
Y tú, ¿qué hubieses hecho en esa sitaución?
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