Marcilla se vuelca en el lanzamiento de sus nuevas cápsulas para cafeteras italianas.
Si pidiésemos a los consumidores que nos nombren una marca que ofrezca cápsulas individuales de café, sin duda Nespresso se posicionaría en el Top of Mind de la gran mayoría. No obstante, aunque la penetración de este producto en el mercado es cada vez más elevada, el 60% de los hogares españoles aún son fieles a la cafetera italiana de toda la vida.
Aprovechando este hecho, la marca de café Marcilla ha lanzado un sistema de cápsulas totalmente innovador que permite a los nostálgicos seguir utilizando la cafetera italiana pero de forma mucho más limpia y rápida.
Para promocionar este lanzamiento, Marcilla ha realizado un auténtico despliegue de medios, desde el diseño de un site desde el cual el usuario puede solicitar muestras gratis www.marcillacapsulas.com, hasta la creación de un anuncio para televisión, en el que se da muestra del sistema innovador a la vez que se refuerza la idea de aroma, sabor y tradición.
Pero lo más original fue una acción de ambient marketing llevada a cabo en Madrid: una cápsula de 7 metros de diámetro y 3 de grosor se colocó durante diez días en el centro comercial La Vaguada de Madrid, ante la sorpresa y curiosidad de los cientos de transeúntes que circulan a diario la zona.
Con el fin de generar expectación hacia el lanzamiento, durante los primeros días de la acción, se puso en marcha una campaña a través del microsite www.unmeteoritoenmadrid.com, en la que un periódico creado específicamente para seguir la noticia -al más puro estilo del mítico guión radiofónico “La Guerra de los Mundos” de Orson Welles- informaba con todo detalle del impacto de “un meteorito de grandes dimensiones” en pleno centro de la capital.
Sin duda este despliegue de medios se debe a la necesidad de hacer frente al avance imparable del sistema de cápsulas monodosis introducido por Nespresso y secundado por Tassimo y Senseo.
Con este nuevo producto Marcilla ha optado por posicionarse en el segmento de aquellos que aún prefieren su cafetera de toda la vida. Una apuesta arriesgada que ojalá consiga su premio.